las únicas playas con sol

2.06.2010

Tengo ese extraño impulso de escribir cuando alguien me espera

Un rottweiler negro no me deja ir. La calle esta mojada y el camino es cuesta abajo. Usando tacones me doy cuenta que cada pieza cae en el lugar que le corresponde, los tacones son piteados, como los cintos, como las botas. Vaya, esta muy obscuro para irme caminando hasta el centro, pero me he enojado con un amigo que se ha puesto como cola de perro, hasta atrás, se ha quedado en un sillón acompañado de alguien, de música que nadie escucha y de luz amarilla. Y resulta que esto es algo que ya no soporto tanto, antes podía alargar lo que fuera, incluso si estaba pasándolo mal o cuando daba igual estar ahí o en un columpio por una hora y media. ¿Porqué vamos a lugares llenos de gente que no nos cae bien? Sólo contribuye a la idea de hacer resúmenes en casa con todos los datos absurdos e impactantes sobre lo que nos gusta, porque algún día, algún día cuando sea posible tener un plan, nos van a servir de algo. A dos cuadras del escape, intentando no hacer ruido porque he visto al animal, cuando es demasiado tarde para tomar precauciones, se aparece detrás del arbusto y su vista la tiene en mí. Me gustan los perros, no los he observado tanto, pero este vaya que tiene músculos. Yo me quedo inmóvil, el se acerca. Me chupa los dedos y yo le toco su cabeza. Se emociona y brinca, se para en dos piernas, me pisa y no se va de mí. Avanzo, al menos eso intento hasta el final de la cuadra. Los dueños salen de su casa para llamarle, un nombre que no recuerdo. Pero el no escucha, me sigue dibujandome círculos y brincandome encima. Era puro amor. Los dueños me dicen es todo lo que puedo hacer, pero para que te libres de éste va a estar difícil. Lo sé. Tengo la extraña sensación de que todo podría terminarse en un momento a dos cuadras de que se termino el fin de semana evitando a muchos de los que me frecuentan, a dos cuadras de tomar conciencia que tacones piteados no siempre son la mejor opción y a mil cuadras del centro, con un rottweiler negro encima. No pretendo ser un líder de opinión, me daría pena serlo y el mundo estaría lleno de tazones para cereal, caricaturas y de un término que conocí ayer observational humor, pero es el camino es el que se vive.

1.28.2010

Palacio de la Luna

Heráclito había resucitado de su montón de estiércol y lo que tenía que enseñarnos era la más simple de las verdades: la realidad era un yo-yo, el cambio era la única constante.

1.19.2010

Jesucrispis

Generalmente escribo de noche, de madrugada, porque es el tiempo que tengo disponible. Si lo piensas, eso explica muchas cosas. Por ejemplo, el que no entiendas nada cuando lo leas. A veces son cosas que pienso antes de dormir y soy producto de esos debrayes que provoca el cansancio. Explica que no haga sentido.

Pero sigo luchando por el día en que mis ocho horas hábiles no sean dedicadas a influir sobre la demanda de las mayonesas y mas bien a escribir. Entonces espero que sea congruente, y si no es así como quiera esta chido hacerlo. La onda es hacerlo bajo la luz natural, la onda es salir y tener aventuras.

Iba por José Benitez pensando en diferentes formas de llamarle a Dios, iba distraída cuando una moto se dio vuelta en U sin darse cuenta de que por ahí iba yo, quede a diez centímetros de atropellar a alguien. Yo venía pensando en llamarle Jesucrispis. Eso fue una señal. La señal de no debes salir con chicos que anden en motos. Entendido.

No quiero hacer esto mas largo estoy bajo las cobijas de mi cama, así que al grano. Hemos llegado a la conclusión de que la única explicación que encontramos a todo esto es que Él debe de tener un increíble sentido del humor. Uno tremendo. Nuestras vidas son un gran chiste y nosotros somos su gran chiste.
Todo se ve mas ligero cuando lo logras ver así.

1.17.2010

Street hassle

Hey, that cunt's not breathing.
I think she's had too much pf something or other, hey, man, you know what I mean? I don't mean to scare you but you're the one who came here and you're the one who's gotta take her when you leave.
I'm not being smart or trying to be cold on my part, and I'm not gonna wear my heart on my sleeve but you know people get all emotional and sometimes, man, they just don't act rational you know, they think they're just on TV.

Why don't you just slip her away?

You know, I'm glad that we met man, it really was nice talking and I really wish that there was a little more time to speak, but you know it could be a hassle trying to explain this all to a police officer about how it was that your old lady got herself stiffed.
And it's not like we could help but there wasn't nothing no one could do, and if there was, man, you know I would have been the first but when someone turns that blue, well, it's a universal truth and then you just know that bitch will never fuck again.
By the way, that's really some bad shit that you came to our place with, but you ought to be more careful around the little girls.
It's either the best or it's the worst and since I don't have to choose I guess I won't and I know this ain't no way to treat a guest but why don't you grab your old lady by the feet and just lay her out in the darkest street and by morning, she's just another hit and run.

You know, some people got no choice and they can never find a voice to talk with that they can even call their own, so the first thing that they see that allows them the right to be ,why they follow it, you know, it's called bad luck.

1.11.2010

Con los puñitos cerrados sobre la mesa

Nunca terminas de acostumbrarte.
Es que con algunas cosas se nace y ya, entonces, en algún punto se tiene que entender que crecimos en un mundo que sobrevive - y que lo hace desde siempre - de la manera contraria a la natural. Es extraño por que lo natural para ti, para ellos obsceno, y te hace sentir tan fuera de.
En un momento de descuido ya te contaban que te mencionaron en una librería de un país extraño. Éste libro es su favorito, le dijeron al encargado - tu sentiste algo de vergüenza, no quiere decir nada y podría ser el libro de cualquiera. Como casi todo lo que llevas sobre ti, todo lo que te cubre y todo lo obvio que se pueda pensar de ti, no significa nada.
Estuvó de pie escuchando esa historia de un encargado que trabajaba por amor y que le dedicó dos títulos que difícilmente podrías conseguir acá - ahora piensa en escribirle, como debe de escribirle a todos con los que ha quedado en deuda.
A esa historia responde diciéndoles que desde un tiempo para acá le han crecido los huesos de los pies, en las plantas, justo en los talones y que los siente cada vez que se pone de pie. Se llaman calcificaciones y debe dejar de hablar de eso ahora. Tiene demasiados espacios en blanco para seguir llenando.
Así como cuando despierta con la molestia de sentir sus uñas crecer.
Cuando se coloca frente al espejo con el torso desnudo, le hipnotiza verse ahora que tiene una franja diagonal marcando su pecho y su estomago. El efecto empieza en su seno izquierdo y le da la impresión de que podrían ser heridas de bala en el intento por salvar a alguien, saltando para cubrirla. Esa franja tiene el ritmo de un riesgo y si lo llenara de color sería muy similar a Aladdin Sane. Esa es la única forma en que lo soporta.
Pero, no hay necesidad de desnudarse. Todo puede suceder con la ropa encima.
Te prefieres en una camiseta que apenas te cubra todas las cosas que amas y las cosas que no. Estuviste una semana entera sin ponerte nada mas que esa camiseta, yendo de la cama a la regadera y de ahí a la cama. Viendo a los muchachos que te acompañaban en la camiseta, nunca se está tan solo, pensabas, y no podías dormir sin escuchar desde los audífonos, nunca se está tan solo.
Ahora se queda pensando y yo ahí no tengo lugar. El mundo se ha diseñado para usarse de una forma específica. Es igual de incómodo escribir en una libreta para zurdos si creciste usando la de derechos. Por eso es que nunca termina de acostumbrarse y se hace sencilla la vida renunciando a las cosas menos importantes, como por ejemplo renuncia a la dificultad de leer un libro buscándote en cada espacio, letra y pensamiento. Lo que puede ser y lo que está.
Guarda mensajes sin destinatario, porque deben quedarse con uno pero al menos deben escribirse y si es posible permitirles un viaje momentáneo, una ilusión que termina en el punto de partida.
Así que, en lugar de escoger un libro que le hiciera crecer una obsesión, tomo otro del que sin intención se enamoro desde la primera linea. Es la historia de un muchacho que lo perdió todo.
Nunca ha pensado demasiado pero piensa que demasiado nunca debería de ser un adjetivo, al menos no uno bueno. Nunca se quiere en demasía. Se quiere, a veces se quiere mucho pero nunca demasiado. Siempre, también se puede querer siempre, ahora habla sin intención de hacerlo y uno a uno de los que escuchaban han cambiado de parecer o se han ido mientras profundizabas demasiado en.
Sigue ahí. De pie en un mundo de cabeza, al que aún no se ha acostumbrado.

1.01.2010

El último sueño del año

Era en un día muy común, estábamos el, yo y mas personas. No sé quienes eran, pero discutían sobre algo y él les contesto con un chiste, me reí mucho en el sueño, ¡Que ingenio para contestar! Me desperté y seguí riendo, ahora no recuerdo que fue exactamente lo que dijo, y no me esfuerzo porque eso no era lo importante, lo importante es que me recordó que él fue el hombre más feliz que he conocido y que aún sin estar aquí sigue haciéndome reír.

12.26.2009

¿Realmente quieres lastimarme?

Eres mi secreto mejor guardado, y quizás el único. Eres de esas cosas que a nadie le importaría realmente, aunque sí mirarían incrédulos y tras varios no, tu no eres así, me tratarían con un aire de superioridad al que no me cuesta adaptarme. Y como no puedo con más de un secreto, en algún momento tuve que hablar de cuando recién me corte el pelo fui a una reunión donde había señoras. Se acercaba halloween y un amigo traía una peluca con rastas. Me la puso y me dijo: Andale, para que no extrañes tu cabello - mi cabello me llegaba a la cintura, ahora estaba a dos centímetros del cráneo- Había pasado en mes desde que lo había cortado y pensaba que había escuchado todo tipo de comentarios al cambio, incluso hubo un par de compañeros de mi trabajo que me estrechaban la mano para decirme felicidades, me da risa acordarme, yo les decía, pues sólo es cabello. Siempre era un buen tema para iniciar una conversación: Así que, te cortaste el cabello ¿qué te llevo a eso? ¿Así nada más? ¿Lloraste? ¿Dónde quedo el resto del cabello? ¿Era una manda? Etcétera. Y bueno, en esa reunión, cuando me amigo me puso la peluca, una señora me dijo: Te pareces a ese cantante.
Yo dije, ¿cantante? ¿hombre? Eso no puede ser bueno. Si, me dijo, ese de los ochentas, al cantante de Culture Club.
¿Boy George? ni siquiera es hombre, es un transvestido y me parezco a el.
Todos se reían, con razón. Y es bastante similar si dejara ir a mi único secreto, a nadie le importaría realmente pero hay algún montoncito que disfrutaría de oírlo y para luego lanzar una mirada pensando algo similar: esa ceja tan falsamente definida si me recuerda un tanto a Boy George.

12.15.2009

Viéndonos de frente en horas hábiles

Para mantener la continuidad les dice: Y por mucho tiempo no pasa nada.

Le encanta encontrarse esta frase en medio de las historias por que sabe que esto no es sino una mentira para cubrir lo que no se cuenta.

Vamos, ¿cómo no va a pasar nada?

El día empieza faltando cuarenta y cinco minutos para terminar la jornada cuando un tremendo ruido entra hasta lo más profundo del oído y pincha el cerebro cada cinco segundos. La alarma de incendios.

La sorprende haciendo algo que no viene en la descripción de su puesto, algo que desprecia, pero que esta implícito: ella debe resolverlo. Quien envío qué, con copia a quien y por qué no se ha hecho efectivo. Un historial de correos que llega a su fin con un correo que comienza diciendo: Debido a una oportunidad en (…)

Este es el lugar donde error se llama oportunidad también.

La alarma suena inoportuna. Se ha quedado a la mitad y no quiera hacer más nada que dispararse a las seis, a tiempo para un plato de cereal crujiente.

Los empleados salen de los más inimaginables cubículos, dejan sus computadoras encendidas y se lanzan miradas de pánico y terror ¿Es de verdad? Cargan con su bolso y abrigos ¿Debemos irnos? Lo hacen dejando todo lo que adorna sus lugares: los reconocimientos, las colecciones (de postales, de llaveros) y las fotos (familiares y de viajes) que al menos una vez los han hecho desistir de renunciar.

Los que quedan adentro, que son pocos, piensan que es una farsa, pongámosle un nombre: simulacro, al menos así fue la última vez. Ella se ha sentado en el escritorio de su jefe, que ha permanecido en su lugar, donde se ve el pasillo repleto y al llegar a las escaleras hacen una fila. ¡Vámonos!¡Sálganse! les dicen desde allí.

En la ventana del segundo piso se ve el montón de gente afuera del edificio, los que quedan adentro se ríen pensando en lo exagerados son. De seguro sólo están buscando algo de emoción para sus vidas. Su jefe se ríe. Sabe que es afortunada de tener un jefe que entienda sus chistes porque algunos que están a su lado viendo por la ventana se dieron media vuelta y otros lo tomaron en serio.

Cuando se vuelve una orden dirigirse al punto de reunión se encuentran en la calle con el resto de los empleados. En un encuentro extraño. Entre muchos han pasado días de no verse, incluso llega a descubrir personas que nunca ha visto en su vida, pero ciertamente a todos les acompaña ese color característico que deja la exposición de ocho horas frente al monitor, los labios emblanquecidos y el rostro con brillos fosforescentes.

Se acerca una chica de ojos tan separados como sólo un reptil y ella los podrían tener para decirle de haber sabido de tal situación no hubiera usado zapatos negros con pantalones verdes. Es como una fiesta de las que ibas en la prepa. Hace frío y llueve, aunque poco, pero llueve al fin, es un encuentro extraño por que nadie esta acostumbrado a sostenerse las miradas, ni a estar tanto tiempo de frente, al menos así sucede en las grandes empresas cuando todos están concentrados en lograr lo mejor para el negocio.

Se recargo sobre un auto mientras el subdirector de la empresa trepaba por una reja. Ella se tapo la boca para contener la risa pero no podía disimular su asombro. El trepo por una reja y ahora estaba arriba de una barda, pidiendo la atención de los empleados. La primera venida de Cristo Corporativo. El, de verdad, extendió sus brazos y con una leve seña empezó con un saludo.

Queridos hermanos. Queridos empleados. Ante el panorama tan desalentador de este año hemos logrado salir adelante - se escuchan risas y su tono se vuelve mas serio- El que tenga oídos que escuche - los autos que circulan bajan los vidrios para intentar reconocer y se forma un tráfico involuntario similar cuando hay un choque y todos van mas despacio para ver el accidente- Vamos por mas clientes y mas ventas, feliz navidad y prospero año nuevo. En resumidísimas cuentas eso dijo.

Es que fue mas divertido observar las reacciones de la multitud, los autos que bajaban la ventana, los corredores de edad adulta que se detenían sin dejar de mover sus piernas y el gafete de sus compañeros, donde también coleccionan reconocimientos y fotos.
Pero fue Roberto con quien se acerco, que con una cinta para etiquetar de color negro con letras blancas tenía una pequeña nota a lado de su nombre, una nota que decía: Lenin. Y el que Roberto fuera una persona reservada y que sólo un para de veces habían intercambiado palabras no calmaba la curiosidad ni iba a evitar la inevitable pregunta. Como no la esperaba y como era de esperarse sus ojos saltaban de aquí a allá desde que la pregunta fue formulada hasta que respondió. Así se llama mi hijo, el pegó la cinta, pero he olvidado quitarla. A lo que no dudo en contestar: No la quites, se ve bien ahí. Lenin.

Para el alivio de todos, hasta de Roberto, el peligro había pasado, mas bien fue una falsa alarma. Entonces caminaron de regreso a la entrada, limpiaron sus zapatos en el tapete, obviaron el elevador y subieron por las escaleras. Poco a poco fueron llegando cada uno a su destino, con un techo amplio ocupando un espacio pequeño donde la mayoría, sino es que todos, lo han personalizado colocando algo, algo por mas sencillo que sea, que les hace recordar quienes son y de alguna manera por que están aquí.

Ella tiene cuatro figuras relevantes en su pared, escritores y compositores, de una manera minúscula están presentes para recordarle quien es y por que esta ahí. Un sobre que dice: We are lost in music y un calendario donde cada día relevante lo expresa con un máximo de cuatro palabras. Contadle a tu mamá, se lee en el segundo día de tal mes. Todo para que recordar con cariño un año que paso demasiado rápido.

12.07.2009

El disco que salva la vida cada vez que se escucha.

El año en que lo conocí también fue cuando me encontré con una maestra que caminando apresurada decía no poder darme una opinión sobre mi escrito porque lo consideraba demasiado personal. No la seguí, me pregunté si eso no debía de ser así y si entonces debía sentir vergüenza. Ese fue el momento en que comprendí, inocente, que se escribe para uno mismo y se hace porque no hay remedio.
Tenía una vaga idea de porque las chicas eran de esa forma y los hombres de esa otra, no entendía porque al salir de una escuela exclusiva para mujeres me juntaba en su mayoría con hombres, ni tampoco el porqué del brassiere, faltaban razones para entenderlo. Suponía y supongo que no tengo ese sentido de camaradería que hay en los grupos de chicas y obviamente, eso no es algo que se relacione con la inteligencia, no podía importarme menos.
Un chico pasaba por donde yo me sentaba y movía la boca diciendo D-A-R-C-Y. Desde siempre he pensado que esta loco. El primer indicio de su locura era que yo no me veía en lo absoluto como Darcy. Una parte del cabello me cubría el rostro, y eso era todo. Cuando nos conocimos nos caímos mal, pero nos juntábamos con todos y ahí no había remedio.
Eran los días que nada salía como esperaba y eso no era malo, simplemente resultaba así y tenía sentido que fuera de esa forma. Apenas empezaba a usar el metro y el camión y tenía una extraña manía por subirme a toda costa, aún cuando mis papás me pudieran llevar, moría por usar el transporte público.
Me gusta observar a las personas y me gusta escuchar conversaciones ajenas.
Me gusta darles un porqué, un antes y un después.
Y darle una o varias razones a las parejas para estar juntas, no porque ellas lo necesiten. Ellas no, pero yo sí.
Entonces, era un pequeño triunfo caminar a la parada, conocer a un taxista y subirme al metro. (Nunca había dicho esto a nadie más que a mí.)
El día que llegaron los audífonos a mí, se los cuidaba a un amigo mientras iba a clase. El tartamudeaba un poco, estaba enamorado de una chica que montaba la patineta, lo hacía cerca de la 15 y en cualquier lado. Poco antes de graduarnos se enamoro de la Biblia y la Biblia y la chica de la patineta sólo tenían en común que eran celosas, así que como casi siempre sucede tuvo que dejar a una por la otra.
Fue la canción número uno del disco, la que me cautivo de una manera total y absoluta. Desde entonces no le he soltado la mano a ese grupo pero además he encontrado el lugar perfecto de donde siempre he podido irme pero jamás he podido evitar el regreso.
Hace que nada duela tanto.
Mi hermana me dijo, esta es una canción muy bonita pero me imagino en un funeral con ella. Le pregunté que si sabía por qué y le dije que para mí la música de esa canción me es equivalente a escuchar “¿Por que perder las esperanzas de volverte a ver? ¿por qué perder las esperanzas si hay tanto que querer? No es más que un hasta luego. No es más que un breve adiós”
Así que incluso en ese día, el verdadero, pero el que había vivido ya mil veces, ese día se oyó la canción dentro de mi auto y por un momento hizo que nada doliera tanto.
Ya sabes, siempre puedo regresar.
Me gusta pensar que lo compusieron sólo para acelerarme el pulso.
Me gusta pensar que lo compusieron sólo para salvarme la vida.
Así funciona para mí.
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