Y se llama David, es de Nuevo León y lo leí hace un mes. Había querido desde entonces postear algún fragmento.
Para mí, es increíble, es mi descubrimiento del año.
Me lo habían recomendado desde antes, pero fue hasta ahora que lo tomé. Soy de las personas que cree que los libros llegan en el momento preciso para leerse, no se debe forzar a encontrarlo. De alguna forma ellos nos encuentran.
Fragmento del cuento El Cacomixtle, del libro Brindis por un fracaso.
Pensó que tal vez, sólo tal vez, él había sido creado para ocuparse de asuntos más grandes que atender una cantina. Tal vez portaba un don para formular frases que llegaran al corazón de la gente. Somos como los cacomixtles, se dijo, y le pesaron sus setenta años como nunca y se preguntó qué hubiera sido de él si desde antes, mucho antes si desde que abandonó lo escuela hubiera descubierto ese don. ¿Cuál hubiera sido su suerte? ¿Cuáles serían sus recuerdos? Quizás su padre lo había engañado.Por primera vez se sentaba a hablar con un cliente, y, de pronto, se sentía otro, o al menos quería ser otro, un muchacho, aunque fuera un muchacho aproximándose a la muerte. Porque su padre también le advirtió, y en esto no hubo engaño, que la vejez llegaba cuando eran más los recuerdos que los sueños; apenas lo presentía porque no alcanzaba a moldearlo, a definirlo; era una voz difusa y no distinguía de quién era ni de dónde venía. Y aunque lo intentaba, no podía ocuparse de desentrañar ese presentimiento sin que una y otra vez le cayera encima el recuerdo de su padre. El recuerdo, otro más. Odilón se dijo que, también, uno es necesariamente viejo cuando piensa en su padre y viene la imagen de un hombre mas joven. (...) Se puso a atender sin ánimo a los clientes, con la sensación de que aquél hombre de la camisa a rayas le había encendido la luz por un instante, sólo por un instante.
7.08.2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
um, en la escuela me pusieron a leer los cuentos de "Lontananza" de Toscana, y los odié, jeje. luego como que me prejuicié más porque el wey saltó a última hora en el movimiento del Crack, que no llegó a ninguna parte y, en esencia, me parece idiotez superconcentrada.
pero como quiera Toscana le gusta a mucha gente cuyos gustos respeto (como tú, Marisol). es raro, porque ese wey como que polariza toda la crítica: o te gusta mucho o lo repudias. en fin, de él no he leído más que esos cuentos, así que igual luego le doy otra oportunidad con algún otro libro.
"la vejez llegaba cuando eran más los recuerdos que los sueños"
No te equivocaste, suena brillante.
Gracias por todos los sueños.
Gracias.
Cinnamonroll
ps. ¡Rola! :)
He querido leerlo desde hace tiempo.. ese fragmento se ve muy interesante
Publicar un comentario en la entrada